Alguien dijo que el tren sólo
pasaba una vez, e igual estaba en lo cierto. Nos empeñamos en volver al pasado
cuando el pasado es todo aquello que se fue de nuestra vida con una razón, con
un objetivo que no sabemos, que iremos descubriendo a medida que abramos
puertas a todo ello que nos acompaña en el día a día. Su función es quedarse allí, en el fondo de nuestro tiempo, sin traspasar al "ahora" y sin que cada letra de un presente se borre y se vuelva a dibujar con tintas viejas. Hay situaciones que dan
por nosotros lo que nosotros no dimos en el momento adecuado. Cuando alguien
vuelve al pasado buscando lo que necesitará en un futuro es porque el miedo a
lo nuevo está naciendo, y yo no soy de esa clase de personas. Yo soy de las que
se sube al tren buscando llegar al final del viaje; y si ve que el tren va directo a estrellarse, se tira en marcha y cambia de trayecto.
Puede que ese sea el momento de salir a buscar lo que nunca vino a nosotros.