Si tuviera que imaginarte ahora serías esa composición de
cada momento que nos has regalado, como cuando nos llevabas al huerto a plantar huesos de cereza
con la esperanza de que creciera algo, o nos acompañabas a rellenar la boteja. Serías
alguien que recorrió una vez 24km en 20 minutos, según asegurabas en las largas
sobremesas después de la cena. Esa mirada tras comer para obtener algo
laminero, ya sabes, “pa quitar el gusto”. La tranquilidad, la serenidad y el saber
estar. El dar todo y más, por los tuyos. Un periódico separado hoja por hoja y
vuelto a juntar. Unas gafas mal puestas y un pelo blanco casi siempre
alborotado. Un “me quedo aquí sentado, a tu lado, hasta que te duermas para que
no tengas miedo”. Unas notas de un cumpleaños feliz a los 90. Serías (eres) un “sobre
todo, sed buenas personas”.
jueves, 6 de noviembre de 2014
miércoles, 30 de abril de 2014
A través de sus ojos
Si tuviera la facilidad de contarte todo lo que he vivido. Mostrarte como mi corazón ha ido latiendo por cada segundo de mis 90 años, cada vez más rápido, cada vez más alto. Ver como las pesadillas se han convertido en sueños y los sueños en mentiras para volver a empezar. El agua en nubes y estas en lágrimas. Hacerte sentir como duelen las piernas (y el alma) de haber corrido huyendo y acabar encontrando, aún contra viento y marea, lo que nunca pensaba que existía. Si tan solo por un momento pudieras entender como la pasión es pasión, y el amor cenizas que se evaporan. Como las sonrisas se pueden conseguir con las cosas más pequeñas y la felicidad se escapa entre las manos si no la agarras con fuerza. Si pudieras ver cada momento que me ha hecho feliz y en el que por desgracia, no has estado allí. Si pudieras comprender los cambios, las vueltas que da la vida y la fragilidad de las cosas.
Si pudiera hacerte ver a través de mis ojos.
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