miércoles, 14 de agosto de 2013

Nosotras

Son malos tiempos para soñadores, pero por eso no vamos a dejar de soñar, es más vamos a cambiar los tiempos para que se cumplan nuestros deseos ¿te vas a rendir? Claro que no. Te voy a arrastrar si hace falta hasta que lleguemos alto, sin necesidad de ninguno, solo por nosotras mismas. ¿Y si te mareas? Pues allí estaré yo. No voy a dejar que ningún otro nos robe el mes de abril. Somos mujeres fatales. No quiero un día más en la calle de la melancolía, - espera ¿qué? ¿qué el tren ya ha salido? - pues andaremos los kilómetros que hagan falta para dejar atrás donde tantos días hemos malvivido. Nos fumaremos el pasado a lentas caladas, para que todo aquello que nos ennegreció por dentro se vaya, cuando bebamos a sorbos el café. Y para curar las heridas tequila, sí tequila, con azúcar en vez de sal, sí azúcar, y así endulzaremos todo lo que queda y empieza asomar más allá del horizonte. 


Y seremos más embusteras que ninguna y comeremos tiramisú de limón hasta reventar.

martes, 23 de julio de 2013

Envido

Y a veces te busco y pienso que es mejor no encontrarte. Instintivamente me sale el yo más intenso y feliz de aquellos días ya pasados, pero sabes que es lo bueno, que me he dado cuenta de que todo cambiado de perspectiva tiene nuevos matices y detalles por descubrir. Si no puedo escuchar esa canción, esperaré un nuevo disco; si duele caminar por el parque, pasaré en bici; si me cuesta dejarme llevar, confiaré de nuevo en quien me ofrezca una sonrisa. Siendo yo otra vez, sin miradas de reojo, dando el 100% como siempre he hecho, como una vez hice. Llegó el momento de desmitificar y de cambiar los roles. Llegó el momento de vivir como el suelo se deshiciese bajo mis pies. Es la hora de volver a ser la misma intesidad de siempre, eso sí, apostando el doble y jugando el triple de lo no ganado.

domingo, 14 de julio de 2013

Mariposas.

Yo soy de las que piensa que todas las experiencias te cambian, hasta el hecho más insignificante en el cual ni siquiera has reparado hace que tu vida de un cambio inesperado. Sí, me declaro incondicional defensora del efecto mariposa.

El caso es que no sabes donde va a estar esa mariposa, puede que en tu estómago o puede que aún siga envuelta en un capullo. Tampoco sabes si simplemente llega una ligera brisa o si ya te encuentras en medio del huracán.

Un día te miras al espejo como cualquier otra mañana y tras lavarte la cara borrando los ríos en las mejillas de una noche más de lágrimas de rimel (de alegría o tristeza), te colocas los mechones de pelo haciéndote uno de esos moños tan altos como grandes y sonríes para tus adentros. Te miras a los ojos y te das cuenta de que ya no eres tú, sino un sobre-tu, una copia modificada de lo que fuiste, arrastrando dolores y telarañas, construyendo sueños y coloreando cada esquina de tu ya no tan tuya vida; cargando a la espalda con una futura vida que no será nunca más ni la pasada ni la actual. Cambiando en múltiples direcciones a merced de las corrientes de aire desatadas a distintos niveles, en distintos puntos y por distintas razones. Una imagen en la superficie de cristal lejos de la que viste la última vez que decidiste buscar sinceridad y honestidad entro de tus propias pupilas.


Por todas aquellas mariposas que en algún momento de su efímera vida (para bien o para mal) decidieron mover sus frágiles alas.

lunes, 1 de julio de 2013

Directos al corazón y a quemarropa

Insufrible porque siempre tienes que aparecer tú. En la sombra de ese edificio, en los golpes de ritmo de las canciones, en las olas de la playa, en el sonido del cierzo, en las historias de los demás y en las propias, en los sabores del verano. Insufrible porque te has ido pero aun estás ahí.

(des)amores directos al corazón y a quemarropa

sábado, 15 de junio de 2013

Es el momento

Alguien dijo que el tren sólo pasaba una vez, e igual estaba en lo cierto. Nos empeñamos en volver al pasado cuando el pasado es todo aquello que se fue de nuestra vida con una razón, con un objetivo que no sabemos, que iremos descubriendo a medida que abramos puertas a todo ello que nos acompaña en el día a día. Su función es quedarse allí, en el fondo de nuestro tiempo, sin traspasar al "ahora" y sin que cada letra de un presente se borre y se vuelva a dibujar con tintas viejas. Hay situaciones que dan por nosotros lo que nosotros no dimos en el momento adecuado. Cuando alguien vuelve al pasado buscando lo que necesitará en un futuro es porque el miedo a lo nuevo está naciendo, y yo no soy de esa clase de personas. Yo soy de las que se sube al tren buscando llegar al final del viaje; y si ve que el tren va directo a estrellarse, se tira en marcha y cambia de trayecto. 

Puede que ese sea el momento de salir a buscar lo que nunca vino a nosotros.

viernes, 24 de mayo de 2013

Soy grito y soy cristal




Después de estudiar con cuidado este caso ejerciendo a la vez de fiscal y abogado, de juez imparcial, sentencio lo nuestro diciendo que el fallo más grande pasó por guardar solamente los días más gratos y olvidar los demás.

Actualmente paso lista a todos los ausentes de esta fila transparente, cobardía o mala suerte tal vez, y sigues faltando tú; pero no hay nada que hacer sí, somos alguien, algo dispersos, vulnerables, somos reverso o la imagen de un universo inestable. Ahora ya soy el extra de una escena que él no quiere hacer.

Y aún hoy, se escapa a mi control, problema y solución, y es que el grito siempre acecha, es la respuesta. No puedo borrarlo, cada vez que te recuerdo viene a mí una imagen, éramos tú y yo de safari en el parque.

Pero me grito, hoy voy a decirlo: ¡cómo me amo! Y tú ya no puedes hacerme daño. Soy un ser divino, ven a adorarme. ¡Qué buena suerte amarme tanto!
Me recuerdo que, sí saldremos de esta. No será fácil, pero si ganas, habrá valido por dos.

jueves, 23 de mayo de 2013

Transversal


Llaman a la puerta, ¿serás tú? Pues sí, resulta que eras tú, cómo son las circunstancias, sin prevenir lo inevitable. Quería recordarte que si caímos en picado es porque a veces fuimos nubes con la mente, pero no fue suficiente, esa noche el fue muy cruel, empezó despidiéndose.

Ya empezó el segundo asalto, y esperé el gran impacto, cuando tú me confesaste que si leyera tus ideas pensaría que eras el hombre equivocado. Llegando a la conclusión de que en el fondo me imaginaba que tu reinado era falso, pero claro nos encantan las mentiras si están dichas de verdad, y eso, a ti, se te daba de lujo. Yo seguía pretendiendo congelar cada instante sabiendo de antemano que eran los últimos.

Si pudiera transformar nuestras noches en un ciclo sin final. Podría ser tan fácil, sería espectacular si fueran reversibles aquellas noches de incendio. Que iba yo hacer, ya no se podía sacar llama ni fuego de donde no quedaban ni siquiera cenizas, por lo que decidiste que ya no hay ganas de seguir el show, ni de continuar fingiendo, porque nadie es puro en verdad, tan solo un mito o un tipo suicida.

Así que ahí me vi, no hay frenos ni hay dirección, así me vieron, creo que ha perdido el control. Dialogando con mi interior: “corazón, vas muy mal, ni siquiera me hablas, hoy no sales si no es a rastras”. Y ahora que soy medio dos y el antídoto es peor que mi adicción a ti. Vertical sin transversal.

Y al preguntarme si estaba más animada, inspiraba y decía que al irse él entraron tinieblas, son mudas, densas. No se puede evitar donde aún vive el monstruo y aún no hay paz. ¿De qué me sirve salir de esta inmensa ciudad si de quien pretendo huir seguirá dentro de mí? Y eres tú, y eres tú. Si puedo escapar es con la mente.

Me quiero evaporar entre la gente, pero no funciona si cada vez que me quiero ocultar, tú me conviertes en gigante. Maldita nieve de este largo enero, nos cubre el hielo de un silencio aterrador.

- ¿Que cómo es mi vida sin ti? Pues sin ti sí que es vida. Libre por fin, ya sin ti, aleluya la mía. – y me escabullí subiéndome a uno de esos coches blancos que antes nos había llevado juntos, y al subir al taxi mis palabras son vapor de cristal y me dejo el alma cuando escribo en la ventana: "que sea cierto el jamás". ¡Oh, cállate! Dedico que voy a romper las ventanas para que lluevan cristales, pero los trozos solo me enseñan partes de mi vida como piezas de un gran tetris que nunca encajan muy bien. Es como si andara siempre en espiral.

Entonces grité mientras el coche se alejaba que quizás te estoy mintiendo, resulta que no puedo aceptar que aún te echo de menos y que este menos vaya aún a más. Pero ya estabas lejos para oírlo y aún así no lo hubieras escuchado. En amplias avenidas busqué tu felina sombra. Creía verte en cada arcén.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Vertical

Nunca he sido un libro abierto, pero explico buenos cuentos. Si quieres, ahora que hay tiempo, empiezo a recitar el nuestro, porque no recuerdo una anti-historia mejor, de contenido incierto.

Soñé que cuando me giraba, entre la gente, eras tú, y los sueños se hicieron realidad y me dije “sí, ya lo verás”. 

Llegó ese día frente al estadio ya cantaba sus temas, y así demostramos que las primeras filas eran nuestra obsesión. Encontrándonos allí, decidí que quería arriesgarme a conocerte, y así andar por los cables, porque ni tú ni yo nos conformamos fácil. Creí, pensé, que “puede que, en realidad, sea como tú; puede que, en realidad, seamos únicos”. Y generé más tensión y me hice nudos de inaudita opresión cuando empecé a notar un deseo inhumano hacia ti. Resultó que llevábamos tiempo esperándonos y es que esta noche prohibimos del todo fracasar.

Lentamente y deprisa, declarándome tu euforia y tu incondicional. Y en el bar La Bohemia fue la primera y tercera vez, de esas tantas que nos amamos. Empezaron las noches de incendio y calor, mucho calor. Acompañadas de mañanas inolvidables como todas las que pasan en un parque.

Hoy el fin del mundo es tu habitación. Donde jugábamos a encontrarnos cuando me perdía en tu universo, de noches fugaces y días extraños.

Tú me susurrabas dulcemente al oído “yo mataré monstruos por ti”,  ilusionada como la niña del cuento te contesté “alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serán precipicios”. Precipicios de los cuales no se veía el fondo, no había manera humana de escapar, y mucho menos ganas de hacerlo. Con la esperanza de que si de verdad me caía bajarían tus labios y me callarían.

Y empezó aquel rumbo incierto, que parecía conocer muy bien, pequeña inmensidad, dulce anestesia. Vertical, sin transversal, saltamos vallas de seguridad. Nos subimos a un taxi en 1999 empezando un viaje posible hacia un no-lugar donde podíamos aspirar a todo y nada. Optando por el todo, porque por lo segundo ya estabas tú ¡Oh muérete! A pesar de que tal vez ¿has pensado en renunciar? Yo aún no. Y aun así... pienso quedarme hasta el fin.

Segunda parte. Tranversal.