viernes, 24 de mayo de 2013

Soy grito y soy cristal




Después de estudiar con cuidado este caso ejerciendo a la vez de fiscal y abogado, de juez imparcial, sentencio lo nuestro diciendo que el fallo más grande pasó por guardar solamente los días más gratos y olvidar los demás.

Actualmente paso lista a todos los ausentes de esta fila transparente, cobardía o mala suerte tal vez, y sigues faltando tú; pero no hay nada que hacer sí, somos alguien, algo dispersos, vulnerables, somos reverso o la imagen de un universo inestable. Ahora ya soy el extra de una escena que él no quiere hacer.

Y aún hoy, se escapa a mi control, problema y solución, y es que el grito siempre acecha, es la respuesta. No puedo borrarlo, cada vez que te recuerdo viene a mí una imagen, éramos tú y yo de safari en el parque.

Pero me grito, hoy voy a decirlo: ¡cómo me amo! Y tú ya no puedes hacerme daño. Soy un ser divino, ven a adorarme. ¡Qué buena suerte amarme tanto!
Me recuerdo que, sí saldremos de esta. No será fácil, pero si ganas, habrá valido por dos.

jueves, 23 de mayo de 2013

Transversal


Llaman a la puerta, ¿serás tú? Pues sí, resulta que eras tú, cómo son las circunstancias, sin prevenir lo inevitable. Quería recordarte que si caímos en picado es porque a veces fuimos nubes con la mente, pero no fue suficiente, esa noche el fue muy cruel, empezó despidiéndose.

Ya empezó el segundo asalto, y esperé el gran impacto, cuando tú me confesaste que si leyera tus ideas pensaría que eras el hombre equivocado. Llegando a la conclusión de que en el fondo me imaginaba que tu reinado era falso, pero claro nos encantan las mentiras si están dichas de verdad, y eso, a ti, se te daba de lujo. Yo seguía pretendiendo congelar cada instante sabiendo de antemano que eran los últimos.

Si pudiera transformar nuestras noches en un ciclo sin final. Podría ser tan fácil, sería espectacular si fueran reversibles aquellas noches de incendio. Que iba yo hacer, ya no se podía sacar llama ni fuego de donde no quedaban ni siquiera cenizas, por lo que decidiste que ya no hay ganas de seguir el show, ni de continuar fingiendo, porque nadie es puro en verdad, tan solo un mito o un tipo suicida.

Así que ahí me vi, no hay frenos ni hay dirección, así me vieron, creo que ha perdido el control. Dialogando con mi interior: “corazón, vas muy mal, ni siquiera me hablas, hoy no sales si no es a rastras”. Y ahora que soy medio dos y el antídoto es peor que mi adicción a ti. Vertical sin transversal.

Y al preguntarme si estaba más animada, inspiraba y decía que al irse él entraron tinieblas, son mudas, densas. No se puede evitar donde aún vive el monstruo y aún no hay paz. ¿De qué me sirve salir de esta inmensa ciudad si de quien pretendo huir seguirá dentro de mí? Y eres tú, y eres tú. Si puedo escapar es con la mente.

Me quiero evaporar entre la gente, pero no funciona si cada vez que me quiero ocultar, tú me conviertes en gigante. Maldita nieve de este largo enero, nos cubre el hielo de un silencio aterrador.

- ¿Que cómo es mi vida sin ti? Pues sin ti sí que es vida. Libre por fin, ya sin ti, aleluya la mía. – y me escabullí subiéndome a uno de esos coches blancos que antes nos había llevado juntos, y al subir al taxi mis palabras son vapor de cristal y me dejo el alma cuando escribo en la ventana: "que sea cierto el jamás". ¡Oh, cállate! Dedico que voy a romper las ventanas para que lluevan cristales, pero los trozos solo me enseñan partes de mi vida como piezas de un gran tetris que nunca encajan muy bien. Es como si andara siempre en espiral.

Entonces grité mientras el coche se alejaba que quizás te estoy mintiendo, resulta que no puedo aceptar que aún te echo de menos y que este menos vaya aún a más. Pero ya estabas lejos para oírlo y aún así no lo hubieras escuchado. En amplias avenidas busqué tu felina sombra. Creía verte en cada arcén.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Vertical

Nunca he sido un libro abierto, pero explico buenos cuentos. Si quieres, ahora que hay tiempo, empiezo a recitar el nuestro, porque no recuerdo una anti-historia mejor, de contenido incierto.

Soñé que cuando me giraba, entre la gente, eras tú, y los sueños se hicieron realidad y me dije “sí, ya lo verás”. 

Llegó ese día frente al estadio ya cantaba sus temas, y así demostramos que las primeras filas eran nuestra obsesión. Encontrándonos allí, decidí que quería arriesgarme a conocerte, y así andar por los cables, porque ni tú ni yo nos conformamos fácil. Creí, pensé, que “puede que, en realidad, sea como tú; puede que, en realidad, seamos únicos”. Y generé más tensión y me hice nudos de inaudita opresión cuando empecé a notar un deseo inhumano hacia ti. Resultó que llevábamos tiempo esperándonos y es que esta noche prohibimos del todo fracasar.

Lentamente y deprisa, declarándome tu euforia y tu incondicional. Y en el bar La Bohemia fue la primera y tercera vez, de esas tantas que nos amamos. Empezaron las noches de incendio y calor, mucho calor. Acompañadas de mañanas inolvidables como todas las que pasan en un parque.

Hoy el fin del mundo es tu habitación. Donde jugábamos a encontrarnos cuando me perdía en tu universo, de noches fugaces y días extraños.

Tú me susurrabas dulcemente al oído “yo mataré monstruos por ti”,  ilusionada como la niña del cuento te contesté “alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serán precipicios”. Precipicios de los cuales no se veía el fondo, no había manera humana de escapar, y mucho menos ganas de hacerlo. Con la esperanza de que si de verdad me caía bajarían tus labios y me callarían.

Y empezó aquel rumbo incierto, que parecía conocer muy bien, pequeña inmensidad, dulce anestesia. Vertical, sin transversal, saltamos vallas de seguridad. Nos subimos a un taxi en 1999 empezando un viaje posible hacia un no-lugar donde podíamos aspirar a todo y nada. Optando por el todo, porque por lo segundo ya estabas tú ¡Oh muérete! A pesar de que tal vez ¿has pensado en renunciar? Yo aún no. Y aun así... pienso quedarme hasta el fin.

Segunda parte. Tranversal.