¿Sabes que puedes contar conmigo
verdad? Sé que muchas veces no he estado ahí cuando debería. Sé que estamos
lejos, que somos distintas y que a veces nos mataríamos. Sé que nos separan
muchas cosas, tenemos diferentes puntos de vista y no coincidimos en que hacer,
que sentir o que querer. ¿Pero no sería más importante centrarnos en lo que nos
une? Puede que nuestras semejanzas sean menos evidentes, pero no menos fuertes,
están ahí. Somos la misma persona en muchos sentidos, hemos vivido las mismas
inseguridades y los mismos miedos. Hemos cometido similares errores y nos hemos
caído miles de veces. Pero sobretodo somos fuertes, más de lo que tú te crees. Has
sabido levantarte y lo volverás a hacer. Hemos disfrutado juntas (y mucho),
hemos reído y sonreído, abrazado y besado. Así que quiero recordarte, pequeña,
que estoy ahí, que puedes contar conmigo y que hay momentos en los que nunca
deberías de estar sola, nunca. Tú me necesitas a mí y yo te necesito a ti.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Recuerda pequeña
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miércoles, 5 de diciembre de 2012
Amores que matan
Tras unas cuantas clases de
social, de hablar de estereotipos y de escuchar música, he estado pensando el
papel que cumple la mujer en esta sociedad. Muy variado sin duda, desde sumisa
ama de casa hasta ejecutiva luchadora, pasando por escritora, política,
prostituta o modelo. ¿Qué tiene que ver la música? Que ha centrado mi atención
en el verdadero estereotipo que parece encajar con nosotras.
Y es que no hay mujeres que nos
representen mejor que Ana, Penélope o la
loca del Muelle de San Blás. Si, señoras, sí. Mujeres que se enamoran locamente de alguien y que le esperan, le esperan y le vuelven a esperar, con la ilusión
de que vuelva y le den ese amor que reclaman. Así nos lo explican Mecano,
Serrat y Maná.
Sentarse, preferiblemente de cara
al mar, aunque se aceptan estaciones de tren, y mirar al horizonte con los ojos
llenos de besos, caricias y tequieros. Actitud que roza la locura, bueno, no,
que es locura en sí misma. Chicas que se aferran a una persona con la
expectación del regreso de su amor.
Ahora bien, ¿cuál es el papel que
ellos representan? Eso todavía no lo tengo muy claro. Bien sea porque el mar le
tiene preso, porque ella no lo reconoce (nunca he acabado de entender la
historia de Penélope, tan mona ella con su bolso de piel marrón, sus zapatos de tacón y su vestido de domingo), o porque su
barco se hunde, pero ellos no regresan. Ellos no vuelve nunca, y ellas se
quedan solas, siguiendo esperando. Tristes pero aferradas a su vuelta, con la
única compañía de sus recuerdos y su locura.
¿Moraleja? ¿Acaso la hay? Puede que
quieran mostrar como el amor nos arrastra a las mujeres hasta la locura a tal
punto que morimos por ello, como seguimos luchando cuando la guerra está más
que perdida. Al menos en Romeo y Julieta o en los Amantes de Teruel la cosa era
recíproca. Aquí, o mueren todos o no muere ninguno… ¿qué es eso de que una se
torture y se autodestruya mientras que el otro está en otro puerto con otras
muchachas?
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