Y a veces te busco y pienso que es mejor no encontrarte. Instintivamente me sale el yo más intenso y feliz de aquellos días ya pasados, pero sabes que es lo bueno, que me he dado cuenta de que todo cambiado de perspectiva tiene nuevos matices y detalles por descubrir. Si no puedo escuchar esa canción, esperaré un nuevo disco; si duele caminar por el parque, pasaré en bici; si me cuesta dejarme llevar, confiaré de nuevo en quien me ofrezca una sonrisa. Siendo yo otra vez, sin miradas de reojo, dando el 100% como siempre he hecho, como una vez hice. Llegó el momento de desmitificar y de cambiar los roles. Llegó el momento de vivir como el suelo se deshiciese bajo mis pies. Es la hora de volver a ser la misma intesidad de siempre, eso sí, apostando el doble y jugando el triple de lo no ganado.
martes, 23 de julio de 2013
domingo, 14 de julio de 2013
Mariposas.
Yo soy de las que piensa que todas las experiencias te cambian, hasta el hecho más insignificante en el cual ni siquiera has reparado hace que tu vida de un cambio inesperado. Sí, me declaro incondicional defensora del efecto mariposa.
El caso es que no sabes donde va a estar esa mariposa, puede que en tu estómago o puede que aún siga envuelta en un capullo. Tampoco sabes si simplemente llega una ligera brisa o si ya te encuentras en medio del huracán.
Un día te miras al espejo como cualquier otra mañana y tras lavarte la cara borrando los ríos en las mejillas de una noche más de lágrimas de rimel (de alegría o tristeza), te colocas los mechones de pelo haciéndote uno de esos moños tan altos como grandes y sonríes para tus adentros. Te miras a los ojos y te das cuenta de que ya no eres tú, sino un sobre-tu, una copia modificada de lo que fuiste, arrastrando dolores y telarañas, construyendo sueños y coloreando cada esquina de tu ya no tan tuya vida; cargando a la espalda con una futura vida que no será nunca más ni la pasada ni la actual. Cambiando en múltiples direcciones a merced de las corrientes de aire desatadas a distintos niveles, en distintos puntos y por distintas razones. Una imagen en la superficie de cristal lejos de la que viste la última vez que decidiste buscar sinceridad y honestidad entro de tus propias pupilas.
lunes, 1 de julio de 2013
Directos al corazón y a quemarropa
Insufrible porque siempre tienes que aparecer tú. En la
sombra de ese edificio, en los golpes de ritmo de las canciones, en las olas de
la playa, en el sonido del cierzo, en las historias de los demás y en las
propias, en los sabores del verano. Insufrible porque te has ido pero aun estás
ahí.
(des)amores directos al corazón y a quemarropa
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