sábado, 11 de noviembre de 2017

Maribel

Tiene 21 años y una bebe de tres años. A los 18 se casó con su pareja 8 años mayor que ella porque al quedarse embarazada, él le hizo creer que era prácticamente obligatorio si querían que su hija tuviera acceso a determiandos servicios. Por parte de su familia, el embarazo era la razón necesaria y suficiente para el matrimonio.

Celos. Golpes. Humillaciones. Amenazas. Desprecio. Puñetazos. Palizas. Abusos sexuales. Violaciones. Y tres años más tarde, ella decide separarse, sin apoyo ninguno de sus familiares. Consigue una separación real, pero no una separación formal, es decir, no firman un divorcio porque él no quiere, pero se va a vivir a otro apartamento. Oficialmente siguen casados. Ella empieza con otro chico, a pesar de que su expareja los amenaza y los acosa.

Su expareja la persigue, la manipula a través de la hija. Provoca encuentros a solas con ella. Fuerza la intimidad, fuerza las relaciones sexuales, fuerza el cariño. Y sí, la viola. Ella tiene miedo, miedo por su niña, miedo porque le haga daño a su pareja actual, miedo por ser un número más en la lista de feminicidios del Perú, dónde este año (de enero a septiembre) han sido asesinadas 94 mujeres por su pareja o expareja.

Si hay alguien que todavía no le ha removido esta historia os voy a confesar lo que más me dolió de todo, cuando me dijo, con resignación en sus palabras y su mirada: "yo no quiero hacerlo con él, pero mis padres me han dicho que todavía estamos casados y como sigue siendo mi marido, tiene ese derecho".

¿Cómo podemos exigirle a esta mujer que denuncie, que se separe, que salga de la relación, que no dependa del padre de su hija, que se desapegue de su maltratador, si su entorno y la sociedad le devuelve que él tiene el derecho a violarla porque en un papel pone que son esposo y esposa? ¿Cómo podemos culpabilizarla, responsabilizarla, poner en duda lo que cuenta, minimizar su dolor, sin ser conscientes de como nosotrxs mismxs, esta sociedad patriarcal y la cultura de la violación la dejan/dejamos sola e indefensa ante su violador?

Ni tu novio, ni tu rollo, ni tu "amigo" de una noche, ni tu enamorado, ni tu marido, ni tu expareja, ni tu primo, ni tu mejor amigo. Nadie, NADIE, tiene el derecho a besarte, a abrazarte, a tocarte, a follarte, a penetrarte, si tú no quieres. Digas no o no digas nada. Pongas excusas o lo manifiestes abiertamente. Opongas resistencia, pelees, le agredas, o te quedes quieta y paralizada. Grites o calles. Hayas bebido, estés drogada o estés en plenas facultades. NUNCA. NADIE.

No hay comentarios:

Publicar un comentario